lunes, 29 de julio de 2013

La pálida.

"Mis certezas desayunan dudas. Y hay días en que me siento extranjero en Montevideo y en cualquier otra parte. En esos días, días sin sol, noches si luna, ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada, ni en nadie. Las palabras no se parecen a lo que nombran y ni siquiera se parecen a su propio sonido. Entonces no estoy donde estoy. Dejo mi cuerpo y me voy, lejos, a ninguna parte, y no quiero estar con nadie, ni siquiera conmigo, y no tengo, ni quiero tener, nombre ninguno entonces pierdo las ganas de llamarme o ser llamado."

viernes, 19 de julio de 2013

Cielo.


Y recordar siempre...
que si algún día queremos observar el cielo
pero no podemos mirar hacia arriba
tenemos otras opciones
como un espejo
o una mera fotografía
que nos haga creer que tenemos en nuestras manos
aquello que realmente nos queda tan lejano.

miércoles, 17 de julio de 2013

Largo camino.

"Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana."


Recuerdo que antes de entrar la miraba como si fuera una vía de tren: la misma sensación de interminable, de que por más que se avance el camino no se acortara. 
Y sin embargo, a día de hoy, no puedo creer lo rápido que pasa el tiempo. Por más que tenga más de la mitad del camino por recorrer, puedo echar la mirada hacia atrás y ver todo lo que ya he caminado. Y miro ese camino con una sonrisa en la cara, porque disfrute cada paso dado.

Y eso me da fuerzas para mirar hacia delante con una sonrisa aún mayor.

Algún día mi mano también quedará grabada.


lunes, 15 de julio de 2013

Realidad.

Lo cierto es que, últimamente, no tengo indigestión.
La realidad me sabe a arcoiris y unicornios plateados, igual que en los cuentos de hadas.
¿Y lo mejor de todo?
Que puedo comer toda la felicidad que quiera sin que me siente mal.

martes, 9 de julio de 2013

martes, 2 de julio de 2013

Recordatorio.

"(...) Te verás solo en tus tristezas, solo en tus estudios, solo en medio del egoísmo humano. Ni siquiera encontrarás apoyo entre los médicos, que se hacen sorda guerra por interés o por orgullo. Únicamente la conciencia de aliviar males podrá sostenerte en tus fatigas. Piensa mientras estás a tiempo; pero si indiferente a la fortuna, a los placeres de la juventud; si sabiendo que te verás solo entre las fieras humanas, tienes un alma bastante estoica para satisfacerse con el deber cumplido sin ilusiones; si te juzgas bien pagado con la dicha de una madre, con una cara que te sonríe porque ya no padece, o con la paz de un moribundo a quien ocultas la llegada de la muerte; si ansías conocer al hombre, penetrar todo lo trágico de su destino, ¡hazte médico, hijo mío! "
-Consejos de Esculapio